Thursday, September 24, 2015
No hay euforia
El clímax no es exclamativo ni festeja
Silente
El verdadero florecimiento es un mundo nuevo
Sin gravedad
Sin miedos
Sin referentes
Sin raíces
Sin puntos cardinales
Todo luce límpido
Impuramente puro
Reina la ausencia
Y desde la intemperie
Que flota
Una sonrisa se dibuja
Sin mayores razones
Ser libre no tiene propósito
No hay virtud en el desarraigo
Es sinuosa y lumínica
La existencia
Me gusta vivir
Invisible
No dejar que el día se dé cuenta cuando me levanto yo
Aunque yo sí lo vea
Vivir en silencio
Transparente
Ser atravesado por ojos ajenos
Sin ser notado
Ignorado
Merecedor de opinión ninguna
Sin perfume
Sin que mis colores alteren el paisaje
Sin que los conductores ni los vehículos se percaten de que cruzo la calle
Me gusta no existir
De algún modo
Vivir de testigo
Como un narrador omnisciente
Tener el permiso de no pertenecer
Con todo y sus precios
Ahorrarme derechos
Que nadie note si hago o no mis deberes
Pasar de largo
Y que solo yo
Sepa
Que existo
Pequeñas victorias
Si una biografía impublicable
Se hiciera un día
Sobre la vida inerme e intrascendente de un hombre invisible cualquiera
Me gustaría que salieran en sus páginas mis pequeñas victorias
La mañana en la que el café no llegó a quemarse
El atardecer en el que los recuerdos no dolieron
El ascensor en el piso en que lo marqué
Destacaría las llamadas que hice por obligación y tomó el teléfono la contestadora
Las respuestas precisas que proferí sin querer
La mágica e inexplicable belleza de mis hijos, con la cual no tengo nada que ver
Me premiaría por ser indiferente al dinero y las posesiones (un sentimiento que no me propongo y que a la luz sería altamente reprochable)
Mencionaría las noches en las que me he encontrado a mi mismo tranquilamente, en medio de oscurana y la soledad
Recordaría mis 15 años
Mis inútiles éxitos en el arte del flirteo
Mi astucia para hacerme pasar
Y el sofá
Nadie puede imaginar lo que me gusta el sofá
Invisible
A Robin Williams
A Aquíles Esté
El hombre
Triste
Murmuró frente al doctor
Frente al amigo
A la soledad muda del espejo
Estoy triste
Pero nadie lo escuchó
O era sordo y era él quien no podía escuchar ni escucharse
Nadie se quedó con él
“Ve al circo”, le dijo alguien
Entretén tu pena
“El payaso soy yo”, dijo el hombre
Nací en un lugar del cual nunca me sentí
Habito en un sitio del que no soy
Viví y viajé a paraderos en los que no me hallé
Quizás en los aeropuertos,
Por ese anonimato que les es inevitable
Por esa ausencia de camas y cuartos
Por esa transitoriedad
Me hallo cómodo
Sin ir a ninguna parte
Después de pasar la aduana
Ya una vez he abandonado
Un poeta nunca se llama poeta
La poesía existe cuando hay movimiento
Y los títulos detienen
Ay de los poetas que se consagran a sí mismos!
Una vez que se ensalzan, no pueden volver el mundo diferente
Lo que significa cada cosa
Cambia cuando quien la ve puede darle un significado propio
La cosa se mueve y el que la mira también
Mientras más anónimo e invisible sea la poesía, más movimiento es posible
Por eso la poesía lleva en sus pulmones la libertad
La recorre
Como el aire, la creación no tiene destinos previsibles
Lo mismo un vuelo trasatlántico que la quietud
Es obrera, pero asusta al poder atenido al status quo
Es vana e intrascendente
Se mueve como el agua submarina
El día que se entrona, se mueve
La poesía está en las hojas caídas, en la basura derramada, en un atardecer
apesadumbrado y opulento
La poesía es silente
Es, en decir de Cortázar, como las esperanzas
Que hay que ir hasta ellas
Por que ellas no se dignan
Ay de los Poetas!
En las venas de los hombres sin gravedad no hay oxígeno de más
No hay prisa ni asidero
Ni burbujas ni desajustes
Recorre la sangre autómata sus arterias
Nada más enajenado que la viscosa marcha de los glóbulos blancos y rojos de los hombres sin gravedad
Suben y bajan articulaciones
Recorren extremidades
Se devuelven
Entran y salen de los pulmones y el corazón como quien pasa del basurero municipal al invernadero
Nadie los nota
Ni se preocupan por ser sino invisibles
La sangre de los hombres sin gravedad no tiene color ni temperatura
Y si la tienen no importa
Su trabajo es exclusivamente anónimo
Ni deficiente ni saludable
No tiene consciencia de sí, como su patria
Ese cuerpo ignaro y exánime que respira
Exhala e inhala
Sin inquietud alguna por las causas
Ni las consecuencias
De su existir
Qué hace un hombre cuando se da cuenta de que no tiene destino?
Cuando sus creencias se esfumaron
La canción del amor se acabó
Y el sol no significa amanecer ni hastío
Esa pregunta no se la hace un hombre sin gravedad
En la nada, los hombres viven
Punto
Viven Punto
Miami 2014
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